Oxolotán Y Su Historia
Oxolotán:
Oxolotán es un pequeño poblado tabasqueño enclavado en la
sierra sur del estado de Tabasco, en el municipio de Tacotalpa, que posee el
único vestigio colonial de la entidad, el ex-convento de Santo Domingo de
Guzmán. Se cree que fue construido en 1633 por los padres franciscanos; luego
fue abandonado por éstos y pasó a poder de los dominicos. De hecho, durante la
época colonial, Oxolotán, fue el centro religioso más importante de Tabasco y
parte del Norte de Chiapas.
Oxolotán se localiza a 96 km al sur de la ciudad de
Villahermosa, y a 38 km también al sur de la cabecera municipal.
Se puede llegar a él, a través de la carretera estatal Villahermosa-Jalapa-Tacotalpa, para luego tomar la carretera Tacotalpa-Tapijulapa hasta el entronque con la carretera a Oxolotán. Todas estas carreteras se encuentran pavimentadas.
Se puede llegar a él, a través de la carretera estatal Villahermosa-Jalapa-Tacotalpa, para luego tomar la carretera Tacotalpa-Tapijulapa hasta el entronque con la carretera a Oxolotán. Todas estas carreteras se encuentran pavimentadas.
Oxolotán proviene del náhuatl, es un topónimo aglutinado que
se compone de dos palabras: Ocelotl = jaguar (panthera onca), tlan = lugar, y
que significa "Lugar donde abundan los jaguares".
Tianguis De Oxolotán:

El templo y ex convento de Santo Domingo de Guzmán de
Oxolotán, es un monumento histórico de México, ubicado en el Oxolotán, en el
municipio de Tacotalpa en el estado de Tabasco, México. Fue fundado por la
orden de los frailes franciscanos en el año de 1633. Actualmente aloja el Museo
de la Sierra que es el museo Virreinal de Tabasco, a cargo del Instituto
Nacional de Antropología e Historia y recibe turistas que hacen ecoturismo.
Las primeras incursiones españolas en esta región se dieron
hacia 1531 cuando después de derrotar a los indígenas zoques, Francisco de
Montejo y León "el Mozo"inició el reclutamiento forzoso de los
indígenas para reforzar la conquista de Campeche en donde dieron batalla al mando
de Juan de Lerma. En el año de 1535, las poblaciones de Tacotalpa y Oxolotán
fueron encomendadas a Bernardino de Medina, un español sediento de riquezas y
aventuras que al poco las dejó abandonadas; por el abandono de Medina las
encomiendas le fueron entregadas a Tomás Rijoles quien pasado un tiempo también
las abandonó, por lo que luego de una breve disputa fueron arrebatadas por
Francisco de Montejo, quien el 27 de junio de 1543 nombró como su representante
a Francisco Ramírez.
En 1546, los frailes franciscanos inician la colonización
del territorio de Tacotalpa, oficiando misas en los pueblos de Tacotalpa,
Tapijulapa, Oxolotán, Noipac y Puxcatán.
En 1572 los frailes franciscanos Francisco Silvestre
Magallón, Bernabé de Pastrana, Juan Fajardo, Buenaventura Valdés y Diego de
Padilla, fundaron e iniciaron la construcción del convento de
Oxolotán y el de Poposá. Sin embargo, diez años después, el
convento de Oxolotán pasó a manos de
Los frailes dominicos. Hacía 1611el vicario de Oxolotán era
Fray Juan de Bersástegui. Este adquirió a nombre de la orden dominica el
terreno conocido como Raudal de Istatelté, dando inicio a las enormes fincas
cacaoteras con las cuales los frailes dominicos se allegaban los recursos
necesarios para enfocar sus actividades a la observancia, más que a la
evangelización.
Bajo la dirección del fraile Antonio de Pamplona los
dominicos concluyeron la construcción del convento de Santo Domingo de Guzmán
en 1633, y desde aquí atendían las doctrinas de los pueblos de Tacotalpa,
Tapijulapa, Puxcatán, Teapa, Tecomajiaca, Jalapa, Astapa, Cacaos, Amatán,
Ixtapangajoya y Solosuchiapa.
Desafortunadamente, la importancia de Oxolotán, adquirida
con la fundación del convento y la congregación de indígenas, fue decayendo a
partir de 1641, cuando los cacaotales de Tacotalpa cobrarón un mayor auge
debido a que la población contaba con mejores vías de comunicación y un acceso
más fácil qu el de Oxolotán.
Entrando el siglo XVIII el convento había venido a menos, lo
que propició su abandono definitivo.[1]Entre los siglos XIXy los primeros años
del siglo XX el edificio religioso mostraba una imagen de total abandono donde
el paso del tiempo, la pérdida de elementos arquitectónicos, el crecimiento de
la vegetación y las inundaciones periódicas propiciaron la destrucción
paulatina del edificio.
En 1926 durante la persecución religiosa emprendida por el
entonces gobernador de Tabasco Tomás Garrido Canabal, este ordenó dinamitar el
convento,[2]siendo destruidas la sacristía, el claustro y la torre campanario,
quedando en pie solo la nave principal del templo, la cual fue usada como
escuela, hasta que el techo se desplomó, mientras que las otras áreas
destruidas del convento, fueron utilizadas como caballerizas.
En 1979 se inició la restauración del convento, y en 1988 se
restauró la nave principal donde fueron reemplazadas las vigas de madera que
sostenían el techo, y en su lugar se colocó una estructura de fierro para
sostener las tejas de barro. Y se habilitó en el espacio de cinco crujías que
originalmente
Ocupaban el granero, la cocina y el comedor, para exhibir
oleos religiosos de la época y piezas de madera labrada extraídas del convento.
Descripción del edificio
El convento fue construido con piedra bola traída del río de
La Sierra y cuenta con detalles en, Ladrillos. Tiene la disposición del
conjunto conventual tradicional de templo, atrio y claustro y la arquitectura
recia de los conventos mendicantes del siglo XVI.
Originalmente, el convento constaba de dos plantas, esto se
sabe porque las construcciones del claustro tienen losas planas que pertenecen
al entrepiso lo cual significa que antes existía una segunda nivel además de
que hay huellas de mechinales donde se empotraban las vigas, así como también,
hay huellas de otros elementos que formaban parte del conjunto, tales como, la
cocina y el granero, aunque no se tiene una descripción de cómo era, ya que en
1926 el claustro fue dinamitado por los seguidores del ex gobernador Tomás
Garrido Canabal, por lo que la planta alta desapareció, al igual que varias de
las habitaciones y otros espacios de la planta baja como la sacristía y la
torre campanario.
Su portada es un ejemplo del estilo plateresco clásico, con
columnillas y decoración inspirada en el renacimiento italiano. Su fachada es
aplanada y en color rojo "óxido" con detalles en amarillo ocre. El
techo original era de teja y palma y fue reconstruido con tejas de barro
suspendidas por varas de caña sobre una armadura de madera, pero durante la
persecución religiosa en el estado, los garriditas destruyeron parte del
convento incluido el techo, por lo que al ser restaurado el convento en 1988 se
colocó techumbre de estructura metálica.
La entrada cuenta con una sola portada sencilla de un solo
cuerpo con un arco de laja de medio punto y de un solo cuerpo en el acceso y en
la ventana superior. A cada lado de la puerta figuran unas pilastras semi
empotradas en la fachada y que son rematadas a la altura de la ventana, por
medallones circulares, uno muestra la flor de lis y el otro el símbolo del sol
y la luna, en relieve; ambos, flanqueados por pequeños cuadros, también en
relieve con figuras de unicornios, más a los extremos en la parte baja, hay un
nicho a cada lado con peana y venera.
En la pared lateral izquierda de la nave principal, existe
una gran puerta de acceso, en forma de arco de cantera adintelado flanqueado
por dos columnas cuadradas, en la parte superior del arco tiene un relieve de
la flor de Liz y debajo del otro relieve de un rostro humano. En la columna de
la derecha del arco tiene un relieve del sol y en la columna de la izquierda el
relieve representa a la luna.
El espacio de lo que fuera el gran atrio de este templo, fue
usado para construir la plaza pública del poblado, por lo que la gran cruz que
se localizaba originalmente en el atrio, quedó dentro del perímetro del parque
público
Las paredes de la nave principal son altas y la piedra bola
fue recubierta con aplanado, la pared izquierda cuenta con una gran puerta de
acceso en forma de arco con dintel de cantera y dos grandes ventanas en forma
de arco; la pared lateral derecha tiene dos pequeños nichos en los que se
muestran imágenes de santos y una pequeña ventana en forma de arco.
En el atar principal, está enmarcado por un gran arco de
cantera, y en él se localiza un gran crucifijo de madera, a sus pies, se
encuentra una urna de madera y cristal en cuyo interior se localiza una imagen
de Santo Domingo de Guzmán, al lado derecho se encuentra un cuadro con la
imagen de la Virgen de Guadalupe, y otra urna de madera y cristal que resguarda
una imagen de la Virgen de Guadalupe, mientras que al lado izquierdo se
encuentra una imagen del Papa San Juan Pablo II
La techumbre que originalmente estaba hecha de vigas de
madera, fue reemplazada en 1988 por vigas de fierro que sostienen tejas de
barro.
Debajo de la nave principal del convento existe un sótano
cuyo acceso se encuentra cerrado al público.
Fuera de la nave principal, se localizan construcciones en
ruinas de lo que fuera la sacristía y las habitaciones de los frailes, que
fueron dinamitadas también en 1926 por instrucciones del ex gobernador Tomás
Garrido Canabal.
Museo de La Sierra
En una de las áreas del ex convento donde originalmente se
encontraban la cocina y el comedor, se localiza actualmente el "Museo de
La Sierra" o también llamado Museo de Oxolotán, el cual consta de cuatro
sala
Sala 1:
Se exhiben algunas fotografías del convento antes de ser restaurado, dos óleos
pintados en tela de los siglos XVII y XIX con representaciones religiosas,
además de las esculturas de San Mateo, San Lucas y San Juan realizadas en
madera estofada, tallada y pintada del siglo XVIII. También se muestran dos
pequeñas pilastras salomónicas que, al parecer formaban parte de un retablo del
siglo XVIII.
Sala 2:
Esta sala está reservada para las exposiciones temporales que alberga el museo.
Sala 3:
Contiene varios cuadros que narran la historia del lugar desde los tiempos
prehispánicos, exhibe también una columna de retablo con capitel corintio del
siglo XVI, un óleo sobre tela del siglo XVII representando a Santiago de
Galicia (Matamoros) y una columna tritóstila de retablo del siglo XVI,
tallada y pintada.
Sala 4:
Se exhiben 2 columnas salomónicas de retablo del siglo XVIII talladas y
doradas; un óleo sobre tela del siglo XVIII representando el martirio de un
santo; además varios fragmentos de retablo de los siglos XVII y XVIII. Hay
también varias campanas originales que destacan por su hermosa talla, decorado
y antigüedad.







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